Fundación Amparo y Justicia informó que en Arica y Parinacota la tasa anual llega a 1.258 víctimas por cada 100 mil habitantes.
La Región de Arica y Parinacota se mantiene como la zona con mayor tasa de denuncias por delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes (NNA) en Chile.
Según un análisis de Fundación Amparo y Justicia, el territorio registra una tasa anual de 1.258 víctimas por cada 100.000 menores de edad, casi el doble del promedio nacional (710). Además, en 2024 se contabilizaron 822 casos, equivalentes al 2,58% del total país. De este modo, la tasa permite dimensionar la magnitud del problema en relación con la población regional, mientras que la cifra anual evidencia cuántos casos ocurrieron efectivamente durante 2024.
El estudio alerta también sobre una preocupante respuesta del sistema penal. Mientras a nivel nacional el archivo de causas por delitos sexuales contra NNA llegó a 74,3% en 2024, en Arica y Parinacota las formalizaciones se desplomaron de 15,53% en 2018 a solo 4,77% en 2024.
“Cuando una causa se archiva no significa que el delito no haya existido. Lo que vemos es un debilitamiento en la capacidad institucional para responder. Las víctimas están quedando sin justicia y eso es inaceptable”, afirmó María José Bowen, subdirectora Legal de Fundación Amparo y Justicia.
Factor crítico
El estudio identifica como un factor crítico la insuficiente aplicación de la entrevista investigativa videograbada (EIV), herramienta clave para obtener testimonios de calidad sin revictimizar a los niños.
A nivel nacional, solo el 40,1% de las víctimas accedió a una EIV en 2024 y en 57,8% de los casos el procedimiento se realizó más de un mes después de la denuncia, lejos de la recomendación internacional de un máximo de 15 días.
Bowen advirtió que “sin una EIV oportuna, muchos casos pierden viabilidad. Usada a tiempo, cambia radicalmente las posibilidades de que un proceso avance”.
Respecto a las cifras de la región, Cristián Pinto, académico de la Universidad de Tarapacá, señaló que “uno de los factores que puede explicar esta tendencia es la mayor sensibilidad que existe hoy en la comunidad y en el ecosistema de protección para visibilizar estas situaciones. Cuando hay mayor conciencia, la gente denuncia más”.
Pinto agregó que el territorio también influye, “estamos en una zona trifronteriza, un espacio donde la movilidad humana es más intensa. No es que la ciudad genere el delito, sino que su ubicación la convierte en un punto estratégico de paso y ocultamiento para ciertos fenómenos vinculados a la violencia sexual”.
El informe advierte que, si no se corrigen las brechas operativas y se fortalecen las capacidades locales, la región seguirá enfrentando altos niveles de denuncias.